Las sesiones del Concejo Deliberante no dejan de sorprendernos en ningún momento, hemos visto planteos tan variados como insólitos y que por lo general, siempre terminan en una acalorada discusión.

De cualquier manera, es imposible pedirle a los Concejales, sustraerse de la discusión a nivel nacional, por la conquista de espacios y el poder politico, sobre todo cuando dentro del Concejo Deliberante, se encuentran representados ambos proyectos, los cuales competirán para conducir la Argentina en los próximos cuatro años. Esa polarización que ya se muestra a casi 2 meses de las PASO nacionales, marca la agenda del debate político e ideológico dentro del recinto y es hasta saludable para la vida política.

Por un lado se ubica la Bancada del Partido de la Victoria, estandarte de la fórmula Fernández -Fernández, siendo oficialismo en el ámbito local y oposición a nivel nacional. Por el otro, la Bancada Radical, oficialista y representante del frente CAMBIEMOS a nivel nacional, que hasta aquí no definen el compañero de fórmula de Mauricio Macri y por obvias razones, oposición en el municipio local.

Esa dualidad permanente y los cambios de roles constantes, los obliga a lucir destrezas que no son dominadas con tanta facilidad, sobre todo para el desafío de mantener la coherencia, que se va armando como un puzle que no encastra, donde las culpas empiezan a partir de 2003 o luego del 2015, según quien tenga la palabra y que si el gobierno anterior escondía la pobreza, o al gobierno actual no le importa mostrar, que ha generado más pobres que en los últimos 20 años.

Esos debates, son entendibles y hasta discutibles si se quiere, pero forman parte de la vida política de todo órgano legislativo, son hasta necesarios para fijar posiciones o fundamentar un voto. El problema comienza cuando el debate ideológico se transforma en una cuestión de enojos personales y para ganar la discusión, se apela a las formas más grotescas y reprochables que ostenta el ser humano.

Es ahí donde el bloque Radical, parece haber cruzado la fina linea entre lo político y lo personal, entre el debate y la pelea, entre la chicana picaresca y la burla ofensiva. Sin dudas las formas de expresión, de reclamos y la ostentación de niveles economicos, de estilos de vida y de estudios logrados, que hace la bancada Radical dentro del recinto, parece menospreciar o buscar estigmatizar a los Concejales oficialistas, como una forma de provocación constante, donde no hace más que relucir las peores formas humanas, expresadas con la maxima vulgaridad. Muestra al Radicalismo como un claro reflejo del espacio político al que pertenecen a nivel nacional, aunque ellos desconozcan su propia identidad, pues ya es innegable que la UCR conforma el ADN de CAMBIEMOS y para ellos, la mejor forma de ganar un debate, muchas veces, es mostrando todo su odio, ellos saben que siempre habrá una tribuna, de un lado y del otro, de eso se trata su estrategia de la pelea constante, lamentablemente en esa lógica, siempre perderá el vecino.