El mes pasado un hombre en Estados Unidos falleció por una infección cerebral llamada meningoencefalitis amebiana primaria. Y España y Argentina han tenido su primer caso este año. ¿Pero qué es este parásito? ¿Y cómo se puede evitar el contagio?

 

La aparición de nuevos casos de meningoencefalitis amebiana primaria, una rara enfermedad con un altísimo índice de mortalidad, ha echo sonar las alarmas.

 

El mes pasado un surfista falleció tras contraer la ameba en una piscina de olas en Texas.

 

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Y en Argentina, la ameba causó la muerte de un niño de ocho años luego de que el pequeño nadara en una laguna en lo que se trata del primer caso en este país.

 

El hecho ocurrió en febrero de 2017, luego de que el pequeño nadara en una laguna de Vedia, una localidad a unos 350 kilómetros al oeste de la ciudad de Buenos Aires.

 

En España, una niña de diez años sobrevivió a la infección del parásito tras contraer la ameba en una piscina municipal a principio de este año.

 

Es una de las pocas veces en que la víctima ha sobrevivido, ya que la meningitis amebiana primaria es mortal en el 97% de los casos.

 

¿Por que «come cerebros»?

 

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), el ameboide Naegleria fowleri es un microorganismo que vive en agua dulce templada y puede encontrarse tanto en tierra húmeda como en lagunas, estanques y piscinas.

 

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La infección se produce cuando el agua contaminada entra en el organismo a través de las fosas nasales.

 

Es por esta vía que el parásito llega al cerebro y destruye el tejido cerebral. De ahí el nombre con que se conoce a este organismo: «ameba come cerebros».

 

Las temperaturas cálidas favorecen el desarrollo de la ameba, por lo que la mayor parte de los casos se producen en verano.

 

La infección puede comenzar con un dolor de cabeza, fiebre y náuseas. Al empeorar la persona afectada comienza a experimentar un cuello rígido, confusión, pérdida de equilibrio y convulsiones.