Pekerman ya sabe lo que es jugar una Eliminatoria. Disputó tres, una con Argentina y dos con Colombia, y en todas tuvo un final feliz.

 

Tiene un estilo ofensivo, pero es un entrenador pragmático que se adapta a los jugadores. Y sabe lo que es comenzar una renovación como la que se dará en Argentina en breve. Conoce cómo pocos el predio de Ezeiza y tiene un consenso general en dirigentes y empleados.

 

Es un técnico que casi no tiene contras. La gente lo valora por lo que hizo en los casi 12 años de Juveniles -logró junto a Tocalli y Ferraro cuatro títulos del mundo en Sub 20- y por el buen Mundial 2006 en Alemania, pero sobre todo por las formas.

 

Y por el legado que le dejó al futbol argentino, que aún vive de las semillas que José plantó. Con Gallardo, Simeone y Pochettino fuera de carrera por diferentes razones, Pekerman es el único que reúne todas las condiciones.

 

Pekerman sabe lo que es poner el bien general por delante que el personal. Lo hizo en 1998, cuando tras la salida de Passarella le ofrecieron la Mayor. En ese momento pensó que no estaba preparado para el cargo y decidió elegir a Bielsa, quedando él como manager.

 

La historia podría repetirse o no. A los 68 años sería su último gran desafío y habrá que ver si lo quiere llevar adelante desde el banco o en otra función. Tiene conocimiento de sobra para armar toda la refundación.