El 5 de marzo esta previsto el inicio del ciclo lectivo 2018 y todo parece indicar que las clases en Salta comenzaran en tiempo y en forma.

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Luego de que los gremios cerraran un acuerdo salarial del 15 % con la provincia el camino se ve liberado para que los chicos regresen a las aulas y comenzar una nueva etapa de su formación académica.
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Sin embargo en muchos lugares de Salta la realidad indica que la tan ansiada calidad educativa, parece más una utopía que una realidad en si misma. El claro ejemplo de ello sucede en la localidad de Dragones, un pueblo de 5000 habitantes que no cuentan con un establecimiento educativo de nivel secundario.

 

La matricula de ese nivel comparte el edificio con una escuelita de primaria que tiene todas las necesidades edilicias posibles y que desde hace 24 años espera la terminación del edificio para secundaria, prometido durante la gobernación de Roberto Romero y que ademas el edificio lleva su nombre como un símbolo de viejas promesas incumplidas.

 

Pasaron dos gobernaciones mas la de Juan Carlos Romero y la del actual Juan Manuel Urtubey, ambos incumplieron la promesa de terminarlo y en ambos casos siempre hubo un mismo cómplice el «Fredy Alfredo Llaya» quien ostenta 18 años en el poder como intendente de Embarcación la ciudad cabecera de ese municipio distante a 95 kilómetros del lugar mencionado y fue el mismo Fredy quien re inauguro la escuelita en distintas campañas políticas pero el edificio nunca se termino.
Hoy los pobladores de Dragones quieren independizarse, buscan desde años municipalizar su lugar de forma autónoma, pero el gobierno provincial no los escucha apañando la desidia del intendente LLaya quien por ninguna razón se perdería los recursos coparticipables que generan esos cinco mil vecinos desdichados.
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Los educandos que terminen el nivel primario no podrán continuar con su estudios como si la educacion no fuese una «clave para el desarrollo de Salta» eso que publicaba en su libro quien por entonces era diputado provincial y soñaba con ser gobernador y sucederlo al mismo Juan Carlos Romero.